La RSC, “amenaza” para las Fundaciones Empresariales de Iberoamérica

En este último artículo publicado en El Periódico de las Fundaciones nos hacemos eco de un fenómeno que se está produciendo en algunas grandes empresas iberoamericanas y que ya se dio en España: la a veces difícil cohabitación entre fundaciones empresariales y políticas de RSC.

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5 thoughts on “La RSC, “amenaza” para las Fundaciones Empresariales de Iberoamérica

  1. Discrepo de tu buen artículo. No de la mayor, que presenta la irrupción de la RSC como una amenaza (reto, si quieres; envolvente, quizá) al rol de las fundaciones. Lo fue, lo es y lo será, en tanto metonimia (la parte, inversión ex post de una parte de los beneficios, frente al todo, implicación holística de los fines sociales en la generación de esos beneficios, y cómo no, en su redistribución posterior). Mi principal discrepancia con tu tesis es que la RSC no diferencie, y la labor (más bien el marketing) de las fundaciones sí lo haga. ¿De qué me sirve una fundación que fondea, pongamos, un puñado de causas mediambientales con parte de los beneficios que extrae de un negocio que daña el mismo medio ambiente que luego su fundación ayuda a proteger? La RSC, en tanto contempla la gestión de manera integral, e incluso previa (desde los propios objetivos, más allá de la maximización de valor para el accionista), diferencia notablemente a las empresas que la practican, mucho más que sus niveles de inversión. Yo diría que, en tanto afecta al buen gobierno corporativo, evita riesgos operacionales, estratégicos y reputacionales. En tanto afecta a la generación del beneficio, no provoca los desequilibrios que luego las fundaciones intentan paliar. Y en tanto democratiza las decisiones contando con los distintos grupos de interés, minora el riesgo de inversión finalista o interesada. En cuanto a ejemplos, Inditex o Mercadona (números 1 y 2 del Merco 2013), por ejemplo, son más reconocidas por la gestión (RSC) que por el reparto (fundaciones), mientras que la tercera, Repsol, lo es por ambas cosas a la par.

  2. Gracias por tu comentario, Paco, con el que estoy básicamente de acuerdo. El problema se plantea, no tanto en las empresas en las que ese encaje ya se ha conseguido, como los casos que citas, sino en aquellos en los que la RSC se entiende como un sustituto de otros instrumentos, como las Fundaciones. He tenido ocasión de comprobarlo en mis últimos viajes por Iberoamérica y está ocurriendo. En España también ocurrió y creo, modestamente, que acertamos los que en su momento defendimos el papel de las fundaciones (y de las Obras Sociales) para que no fueran literalmente arrolladas por la RSC.

  3. Me encanta tener la posibilidad de participar en este debate tan interesante, aunque lamento que después de algunos años no hayamos conseguido avanzar mucho en el discurso.
    Comparto los argumentos de Paco, así que no voy a ahondar en ellos. Y felicito al autor del artículo, a quien tengo un enorme respeto profesional por los retos que hemos compartido juntos. Pero discrepo de tres premisas implícitas en el artículo. A saber:
    1ª premisa: “existe una dicotomía entre fundación empresarial y RSC”. Desde mi punto de vista NO, en absoluto, siempre y cuando tengamos claras las cosas. La RSC aporta al negocio. El negocio aporta a las fundaciones. Es decir, la RSC contribuye a un mejor (y probablemente más negocio). Y lo que se gana con el negocio contribuye a la fundación. La RSC genera beneficios (probablemente de manera intangible en la mayor parte de los casos) y la fundación los recibe (una parte de ellos) para realizar su labor. La filantropía/fundación es el QUÉ hago con los beneficios y la RSC CÓMO los genero.
    2ª premisa: “la RSC es un tipo de “certificación” de gestión”. Tampoco lo comparto. La RSC es la integración del entorno (en sentido amplio) en la estrategia de la empresa. Y por definición, algo dinámico. Y de la misma manera que hay empresas “con mejor calidad que otras”, es decir, no se limitan a cumplir con un mínimo “para ser”, tampoco la sostenibilidad o RSC.
    Premisa implícita que sí comparto: ¡ojalá en unos años la RSC esté tan asumida en las empresas como la gestión de la calidad!

    • Hola Inés, Muchas gracias por entrar en el debate. Sabes que el respeto es mutuo y no lamentes nada, que mientras tengamos polémica esto será más divertido. Si te digo que comparto tus argumentos totalmente, va a parecer que mi artículo sólo buscaba provocar, que algo de eso también puede que haya ;-)
      Yo soy defensor confeso de la RSC y creo que es bueno que todas las empresas, en la medida de sus posibilidades y de una forma razonable, incorporen esta filosofía a su manera de hacer las cosas. En lo que yo quería hacer hincapié es que cuando se plantean estos casos de disputa entre las práctica de responsabilidad social y las fundaciones preexistentes, que se han dado, se dan y se seguirán produciendo, me temo, a veces las cosas no se hacen de una manera sensata y se dilapidan activos trabajosamente ganados con esfuerzo de muchos años. En empresas que no cuenten con fundaciones, la RSC es una especie de bendición; en aquellas que sí la tienen, también, pero de una forma coherente y coordinada. Y por último una confesión: hay algo inconsciente que quizá sí me haga simpatizar más con las fundaciones que con la RSC, y digo inconsciente con todo el alcance del término: desde hace años veo en las fundaciones la traslación de una idea empresarial, de un espíritu emprendedor al ámbito de lo no lucrativo; se busca un nicho de mercado, se hace un plan de negocio, se buscan los medios y se salta a la arena a competir por la excelencia, la reputación y el impacto social. Con la RSC he tenido más la sensación de que lo que ocurría era un poco lo contrario y que, de alguna manera, se añadía burocracia a la actividad empresarial. Debe ser que me gustan mucho los negocios y poco lo administrativo, pero en cualquier caso, ambos son imprescindibles e inseparables!!

      • :-)
        ¡A mi también me gustan estos debates inteligentes!
        La verdad es que la RSC no implica necesariamente más “burocracia interna”, no conozco ningún caso en que sea así, pero seguro que existir existen. Evidentemente no me refiero a esos. Creo entender que lo que te gusta de la filantropía es que ahora se están introduciendo criterios de gestión empresarial y ahí es donde te sientes cómodo.
        Yo también me siento cómoda en el ámbito de la RSC porque hace, si quieres decirlo así, el camino inverso: de la gestión empresarial se abre a otros ámbitos.

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